La condensación es un fenómeno físico que depende principalmente de 2 factores: humedad relativa ambiental y temperatura de la superficie que rodea ese ambiente. Si la temperatura superficial es baja, la humedad (vapor de agua) contenida en el aire se enfría (punto de rocío) y el vapor de agua se convierte en agua líquida sobre la superficie. Es lo que llamamos condensación, o a lo que nos referimos cuando decimos que las ventanas “lloran”.

Pero ¿por qué la condensación se ve reflejada principalmente en las ventanas? Básicamente, porque los cerramientos normalmente son los elementos más débiles de la envolvente de un edificio o construcción desde el punto de vista del aislamiento térmico.

Aislamiento VS conducción térmicos, la clave de la condensación

Ventanas con perfilería metálica sin RPT (rotura de puente térmico) influyen muy negativamente en la aparición de este desagradable fenómeno, puesto que, como ya hemos visto, los metales conducen muy bien el calor o el frío de un punto a otro. Esto también ocurre con el acristalamiento monolítico (un única lamina de vidrio). Si en tu casa los marcos de las ventanas están compuestos por este material, o cuentan con unos cristales sencillos, solo con tocarlas o acercarse a ellas ya se puede percibir el frío del exterior. Esta temperatura, en contacto con la humedad concentrada en el hogar, es lo que provoca que las ventanas lloren.

Por el contrario, los sistemas y materiales aislantes evitan que la temperatura exterior influya en la interior y evitan o dificultan la condensación. La instalación unas ventanas realizadas en PVC y con un doble o triple acristalamiento de altas prestaciones es el mejor de los trucos para evitar que lloren.

Las ventanas son elementos de gran importancia en una construcción: además de dar paso a la luz natural, también sirven para proteger el hogar frente los intrusos, impedir la pérdida de energía, resguardar el ambiente de las temperaturas exteriores (tanto en invierno como en verano) y aislar del ruido, además de ser un importante componente decorativo del punto de vista del interiorismo y de la arquitectura.

Por su relevancia, es natural que, al plantearse el cambio o la instalación de los cerramientos, surjan dudas sobre la durabilidad de las ventanas de PVC. En este sentido, su vida útil es una de las características que diferencian las ventanas de PVC, de las ventanas fabricadas con otros materiales, y que reafirman las grandes ventajas de este tipo de cerramientos.

La vida útil de las ventanas de PVC

La durabilidad de las ventanas de PVC está íntimamente relacionada con el retorno de la inversión. Es decir, en cuánto tiempo podremos amortizar la adquisición y por cuánto tiempo podremos disfrutar de todos sus beneficios, sin alteraciones.

En líneas generales, podemos decir que la vida útil de las ventanas de PVC es de hasta 50 años. Pero para ello debemos prestar cierta atención a las partes móviles de la ventana, los herrajes, ya que engrasar estos elementos una vez al año garantiza que funcionarán correctamente durante una vida tan prolongada. Los perfiles de PVC, por su parte, no necesitan ningún tipo de mantenimiento y basta con una limpieza con un paño húmedo y jabón neutro para que recuperen el aspecto del primer día.

¿Por qué las ventanas de PVC tienen una larga vida útil?

Las características técnicas del PVC, en combinación con la calidad del material utilizado por el fabricante y la tecnología empleada en su fabricación, son la clave para que los cerramientos de PVC proporcionen las mejores condiciones de durabilidad. Cabe recordar que las ventanas de PVC son resistentes a la intemperie (viento, altas y bajas temperaturas, lluvia, al ambiente salino del mar, etc.) y también son menos propensas a acumular la suciedad, lo que contribuye a aumentar su durabilidad y a conservar su valor durante más tiempo.

Por todos es conocido que las ventanas de un hogar están sometidas a las agresiones de un gran número de agentes externos: la polución, la lluvia, el frío, el polvo… Aunque las ventanas de PVC de calidad, como las de VENTANA-PVC, son muy resistentes (no se degradan o amarillean), un depósito continuado de la contaminación atmosférica en los perfiles puede provocar la aparición de manchas y hacer que las ventanas estén visiblemente deslustradas con el paso del tiempo.

Pero antes de que te pongas manos a la obra, te adelantamos una de las ventajas más destacadas de las ventanas de PVC. Siempre y cuando estemos hablando de ventanas de PVC de alta calidad, el mantenimiento de las mismas se convierte en una tarea sencilla, rápida y poco sacrificada. Con un cuidado regular, tendrás aseguradas su conservación y funcionalidad durante años.

¿Qué debes saber antes de limpiar tus ventanas de PVC?

Decantarse por unas ventanas de PVC de color blanco es una opción muy extendida, los perfiles de PVC de buena calidad (sean blancos o revestidos con color) garantizan una vida útil deslumbrante. Para que esto sea posible, solo tienes que aprender a limpiar los perfiles de las ventanas de PVC.

Olvídate del amoniaco o de otros productos de limpieza agresivos y de utensilios rígidos o ásperos. Para los perfiles de las ventanas de PVC, solo vas a necesitar un paño suave humedecido y un detergente corriente. Con ello, lograrás deshacerte de las manchas del polvo, la lluvia, etc.

Otros trucos para el mantenimiento de las ventanas de PVC

Además de los agentes externos que hemos mencionado anteriormente, las ventanas de PVC están sometidas a constantes movimientos de apertura y cierre. Por ello, hay otras acciones que son necesarias para realizar un correcto mantenimiento de la ventana y que se centran en sus elementos móviles:

  • Limpiar las juntas de goma con un pincel y engrasarlas con un lápiz de silicona.
  • Engrasar los herrajes con un poco de lubricante unas dos veces al año.
  • Con estos dos sencillos trucos de conservación, ya sabes cómo limpiar las ventanas de PVC de manera óptima y podrás asegurar la durabilidad y el aislamiento de sus perfiles.
  • Si quieres lo mejor para tu hogar, sin grandes sacrificios de mantenimiento, las ventanas de PVC son la mejor elección.

Hace años -aunque aún se ven muchas-, las ventanas solían incorporar un acristalamiento simple. Una única plancha de cristal, más o menos gruesa, era lo único que se interponía entre el exterior y el interior del hogar. La capacidad aislante de este elemento es, en el mejor de los casos, muy escasa. El calor y el frío fluyen casi libremente de un lado a otro, permitiendo unas pérdidas energéticas enormes, obligando a mantener encendida la calefacción o el aire acondicionado continuamente con una nula eficiencia energética.

El camino seguido por los acristalamientos ha sido aumentar dicha eficiencia, logrando un mayor confort y ahorro en el hogar.

El primer paso para ello es el doble acristalamiento: dos planchas de vidrio separadas entre sí por un intercalario -un elemento que puede ser de aluminio o PVC- que crea entre ellas una cámara de aire. Esta cámara de aire es peor conductora de la energía que el cristal, por lo que el aislamiento y la eficiencia son mucho mayores. En algunos casos, se utiliza gas argón en vez de aire, ya que este posee una capacidad aislante aún mayor.

Esto se puede notar fácilmente tocando con la mano la cara exterior y la cara interior del acristalamiento. La cara exterior debería estar más fría o más caliente (dependiendo del tiempo que haga), mientras que la interior debería permanecer más templada.

Ventajas del Doble Acristalamiento en las Ventanas

  • Ayuda a reducir el gasto energético tanto en verano como en invierno y ya sea en calefacción como en aire acondicionado. Esto se debe a que al no poder entrar tanto frío ni calor del exterior como con una ventana normal, la temperatura permanece más tiempo estable en el interior.
  • También es un perfecto aislante acústico, con una reducción del ruido de hasta un 50%. Así pues, es perfecto para zonas de mucho tránsito, como aquellas que están cercanas a carreteras o zonas de ocio.
  • El vidrio que se utiliza en el doble acristalamiento es mucho más duradero que el vidrio tradicional, además de ser mucho más resistente.
  • También reduce los problemas de condensación en el interior de las ventanas durante la época de invierno, con lo que se reduce la humedad (algo muy importante ya que suele afectar a paredes y mobiliario)
  • La seguridad tamién es una ventaja importante ya que al llevar un doble sistema sin duda será mucho más seguro. Una buena opción no solo para el hogar sino también para cualquier comercio.

Elegir el mejor material para los cerramientos puede convertirse en una tarea muy sencilla si empezamos a analizar las características de los principales materiales utilizados: el aluminio y el PVC. Los expertos afirman que, si buscamos el mejor equilibrio entre precio y calidad, el PVC es el mejor material ya que puede ofrecernos las mejores prestaciones. El aluminio es un metal, y como tal, su costo es elevado con respecto al PVC que es un material prácticamente inagotable y natural, además es 100% reciclable.

  1. No os dejéis engañar por las grandes campañas de marketing que aseguran que se logran alcanzar las mismas prestaciones con el aluminio que con el PVC al mismo precio, una ventana de aluminio tendrá un precio mayor que una de PVC con las mismas prestaciones. Y si una ventana de aluminio y una ventana de PVC tienen el mismo precio, esta última ofrecerá una eficiencia y un aislamiento térmico y acústico muy superiores.
  2. El aluminio es un metal y, como tal, es un excelente conductor del frío y del calor. Eso quiere decir que los cerramientos de aluminio transmiten el frío o el calor al interior de la vivienda, dependiendo de la estación del año. En este sentido, una de las principales diferencias entre sistemas de ventanas de PVC y de aluminio es la capacidad aislante de cada material.
  3. Mientras el PVC es un material aislante por naturaleza, el aluminio (como todos los metales) es un material altamente conductor. Para contrarrestar esta conductividad se hace necesario insertar, en las ventanas de aluminio, un perfil de material aislante intercalado entre la capa exterior e interior de aluminio con la misión de “romper” la conductividad del metal. Lo que conocemos como rotura de puente térmico. Añadir piezas aislantes dentro de los perfiles de aluminio para mejorar sus prestaciones supone un coste considerable y no siempre es una garantía de buenos resultados, ya que depende en gran medida del espesor de la rotura instalada.

Ventajas de una ventana de PVC respecto a una de aluminio

  • En primer lugar, el PVC es un material 1.100 veces más aislante que el aluminio, por lo que las ventanas de PVC ofrecen un mayor aislamiento térmico y acústico. Esto se traduce en un mayor confort, ahorro y eficiencia energética. Y no sólo por el material en sí, sino que, además, las esquinas de las ventanas de PVC se sueldan herméticamente, no se atornillan, lo que les confiere más solidez e impide que el aire se cuele desde el exterior por ellas.
  • En este sentido, un estudio del Ministerio de Industria Turismo y Comercio del Gobierno de España concluyó, tras analizar 14 tipos de ventanas, que las ventanas que más energía ahorran y contribuyen a reducir las emisiones de CO₂ a la atmósfera son las ventanas de PVC.
  • Ahondando en este tema del respeto ecológico y la preservación del medioambiente, el PVC es una resina compuesta en un 57% por sal común, un material prácticamente inagotable y natural. Y es 100% reciclable
  • El mantenimiento del PVC es muy sencillo: sólo se requiere agua y jabón, gracias a que permanece inalterable a los efectos del clima y la contaminación. Gracias a estas propiedades, el PVC es un material muy resistente y duradero. Una buena ventana de PVC es para toda la vida.
  • Los perfiles de PVC, que se diseñan con diferentes cámaras de aire en su interior para aumentar sus prestaciones aislantes, están reforzados con acero galvanizado para garantizar su solidez estructural y su resistencia.
  • Además, el PVC es un material autoextinguible y difícilmente inflamable, no propaga las llamas y no gotea.

La trampa tras el marketing. Valores de transmitancia térmica U entre ventanas de PVC y de Aluminio

El valor U, o transmitancia térmica, es uno de los conceptos que más dudas y engaños han provocado y siguen provocando en este sector.

Sin querer entrar en aspectos muy técnicos, la transmitancia representa la velocidad a la que la ventana deja entrar y salir el frío y el calor. Por lo tanto, cuanto menor es la transmitancia, mayor es el confort.

Valores U para las diferentes piezas de una ventana

Podemos hablar de valores U de diferentes piezas: la U del acristalamiento (Ug), la U del perfil (Uf) y la U de la ventana completa (Uw).

El acristalamiento siempre suele ser el elemento más aislante de la ventana y, por ello, la U del cristal (Ug) la más reducida. Anunciar la transmitancia térmica del acristalamiento como si fuese la de la ventana completa, con el nombre U quitando el subíndice g, es un engaño al consumidor.

Además, la transmitancia de una ventana terminada depende tanto de su tamaño como de la proporción de cristal, por lo que tampoco se pueden comparar dos Uw sin tener más datos.

Resumen de las ventajas que aportan las ventanas de PVC:

  1. Eficiencia Energética:

La energía más eficiente es la que no utilizamos. Una vivienda bien aislada se traduce en una menor pérdida de energía por la fachada, más confort en el hogar y una importante reducción del consumo energético y del coste de climatización. Con ello, además, contribuimos en el cuidado del medio ambiente.

  1. Durabilidad:

Las ventanas de PVC y de aluminio tienen una vida útil similar – aproximadamente 50 años en iguales circunstancias de mantenimiento. Sin embargo, en las zonas costeras las ventanas de aluminio se ven afectadas por el ambiente salino, lo que favorece la aparición de corrosión. Los perfiles de PVC no se ven afectadas por ambientes salinos y sus prestaciones permanecen inalterables en viviendas en primera línea de mar.

  1. Insonorización:

Además de aislar de las temperaturas del exterior (frío y calor), un sistema de ventanales de PVC de calidad combinado con un vidrio de altas prestaciones garantizan los más altos niveles de aislamiento acústico. Eso quiere decir que el molesto ruido del entorno queda fuera.

  1. Mantenimiento:

Las ventanas de PVC requieren el mínimo de mantenimiento. Con una sencilla limpieza con un paño suave y detergente corriente – sin productos o utensilios agresivos – es posible asegurar su conservación y funcionalidad durante muchos años

  1. Seguridad:

La perfilería de PVC puede incorporar diferentes grados de protección antirrobo hasta 10 veces mayor que otras ventanas sin protección para resguardar el hogar frente a los intrusos.

  1. Comportamiento ecológico:

El PVC es un material totalmente reciclable y que requiere de muy pocos recursos para su fabricación, lo que disminuye las emisiones de CO2 . Asimismo, por su alta eficiencia energética, las ventanas de PVC ayudan a reducir el consumo de energía y preservar los recursos naturales.

Así pues, al no ser que te encuentres en un edificio de más de 50 plantas que necesite de una resistencia extra en su fachada, o que sea un gran ventanal que tenga que soportar un cristal demasiado grande, o te encuentres en la planta 50 antes mencionada con una presión de vientos descomunales, aquí tienes una serie de razones por las que desde VENTANA-PVC te recomendamos el uso de estas.

30 años en el sector de la fabricación de ventanas de PVC sirviendo internacionalmente nos avalan, ahora estamos para ti en España. Instalaciones con la última tecnología y un equipo técnico con amplia experiencia, estamos preparados para cualquier nuevo reto que nos planteen las necesidades de nuestros clientes y siempre apoyándonos en los cuatro grandes pilares de nuestra empresa…

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El concepto de polímero deriva de las palabras griegas Poly y Mers que, literalmente quiere decir «muchas partes». Desde el punto de vista químico, una definición de polímero es que son grandes moléculas – macromoléculas – compuestas por la unión de moléculas más pequeñas denominadas “monómeros”.

Pese a la aparente complicación de su definición, los polímeros están muy presentes en nuestro día a día, ya que la mayoría de los objetos que utilizamos están formados por algún tipo de polímero. Los parachoques o las ruedas del coche, los vasos desechables, las ventanas, algunos tipos de suelos para exterior o las prendas con las que nos abrigamos son solo algunos de los ejemplos de la aplicación de los materiales poliméricos.

La evolución en el proceso de transformación o sintetización de los polímeros – polimerización – ha sido de gran importancia para el sector de la construcción. Los grandes avances en la modificación de los polímeros hicieron posible la realización de importantes proyectos gracias a algunas de sus características únicas como resistencia y durabilidad, capacidad de aislamiento y ligereza o excelente relación calidad/precio. La utilización de los materiales poliméricos en la construcción también responde a las necesidades del desarrollo sostenible, puesto que son materiales reciclables y respetuosos con el medio ambiente.

El PVC es uno de los materiales poliméricos más utilizados en la construcción gracias a sus excelentes características técnicas, tales su como elasticidad, que permite su moldeado con facilidad o su alta resistencia a los impactos y a la rotura. Asimismo, el PVC es extremadamente resistente al agua y al fuego ya que, en caso de incendio, los átomos de cloro presentes en su composición son liberados impidiendo el proceso de combustión.

Aunque pueda sonar algo complejo y lejano, tras el Polietileno (PE), el PVC es el plástico más utilizado en el mundo y sus incontables aplicaciones están presentes en nuestro día a día de las formas más variadas: piezas de automóviles, botellas de agua o leche, tuberías, juguetes, pavimentos para interior y exterior, ventanas; muebles; mangueras; puertas, etc.

¿Qué es el PVC?

PVC es la sigla inglesa derivada de ‘Polyvinyl chloride’ que en castellano corresponde a Policloruro de Vinilo o PVC. Pertenece a una extensa familia de materiales denominada polímeros. Estos materiales tienen como denominador común el estar formados por macromoléculas denominadas monómeros. Mediante un proceso químico denominado polimerización, estas moléculas se alinean en largas cadenas dando lugar a un nuevo material llamado polímero.

Principales propiedades y características del PVC

Existen una gran cantidad de polímeros dentro de los cuales podemos encontrar al PVC.  Su particular composición, con un porcentaje mayor de sal común (cloro) que de petróleo (etileno), le confiere unas propiedades únicas. Además, dentro de los polímetros el PVC se clasifica como un termoplástico, o, dicho con otras palabras, es un material que podemos “modificar” (curvar o soldar) mediante temperatura. Precisamente ésta es una de las propiedades más valoradas del PVC, ya que su capacidad termoplástica permite moldearlo en infinitas formas o soldarlo, al someterlo a una temperatura determinada. Una vez enfriado, el PVC recupera su solidez y resistencia manteniendo el nuevo formato.

Durante su procesado (polimerizado), se añaden diferentes tipos de aditivos al PVC, dependiendo del cometido o función que deba realizar el componente, antes de la confección del producto final. La correcta combinación de estas sustancias permite la aplicación del PVC en un sinfín de aplicaciones y utensilios empleados en todos los ámbitos: desde donde se requiere máxima higiene, como en las tuberías para la conducción de agua potable, o en las bolsas utilizadas para el almacenaje de sangre y hemoderivados, hasta en productos que requieren una elevada resistencia, como por ejemplo: perfiles de ventana.

El PVC es un material muy valorado por los profesionales del sector de la construcción por ser un mal conductor, es decir, por su capacidad aislante. Ello lo que lo hace perfecto para su utilización en perfiles, placas aislantes, fundas para cable eléctrico, suelos para interior y exterior, etc.

Más allá de sus propiedades aislantes y versatilidad, el PVC es reconocido por su durabilidad ya que está clasificado como producto de larga vida útil, con un periodo de uso de hasta 50 años. Cuando es utilizado en la fabricación de ventanas, por ejemplo, los perfiles de PVC soportan la acción de las inclemencias meteorológicas durante años sin necesidad de mantenimiento en la superficie del perfil. Además, proporciona una elevada resistencia al impacto, desgaste o corrosión. Gracias a estas características, el PVC es un material idóneo tanto para zona zonas costeras con un ambiente salino como para temperaturas extremas.

El PVC, un material sostenible

Al igual que una gran cantidad de polímeros, el PVC puede ser totalmente reciclado. Además, las emisiones de CO2 generadas por su fabricación son menores que las producidas con otros materiales dedicados a la fabricación de ventanas. Este importante punto, unido a su elevada capacidad aislante, que mejora la eficiencia energética de los edificios donde se instalan, permite que las ventanas de PVC tengan un balance energético positivo. Es decir, ahorran más energía que la consumida en su fabricación, contribuyendo de esta forma aún más a reducir las emisiones de CO2 y a mitigar los efectos del cambio climático.